COMO SANAR CUALQUIERA DE LAS 5 HERIDAS DEL A
COMO SANAR CUALQUIERA DE LAS 5 HERIDAS
DEL ALMA:
¿Cómo se sana la herida del rechazo?
Quien sufre de rechazo alimenta su herida cada vez que se considera nulo,
cada vez que no se ve bueno en nada, incapaz de aportar algo en la vida de los
demás. Cada vez que huye de una situación refuerza más aún el sentimiento de
rechazo.
Nuestra herida de
rechazo se sana cuando comenzamos a ocupar nuestro lugar más a menudo y nos
reafirmamos.
Cuando no nos quedamos atrapados cada vez que alguien nos ignora o parece que
no somos importantes para esa persona.
Una buena señal es que cada vez se siente menos miedo y menos miedo al
pánico. Y una buena receta es enfrentar esos temores y dejar de huir de las
situaciones.
¿Cómo se cura la herida del abandono?
El primer paso para superar la herida del abandono es dejar de alimentarla
cada vez que abandonamos un proyecto que es importante para nosotros.
Debemos evitar caer
desalentados, descuidarnos o desatendernos a nosotros mismos.
Es de suma importancia enfrentar ese temor a apegarse excesivamente a los
demás, dejar de abandonar y alejarse de personas queridas, buscando la soledad.
En la medida en la que se va necesitando menos atención se
evita la llamada de la misma desde la enfermedad y otros comportamientos
dañinos.
De esta manera cada
vez nos sentimos mejor con nosotros mismos cuando estamos solos y no se busca
llamar la atención o buscar compañía. La vida ya no resulta tan
dramática. Hay deseos a la hora de emprender proyectos aún sin el apoyo de
los demás.
¿Cómo sanar la herida de la humillación?
Cuando nos rebajamos o nos comparamos con otros menospreciándonos,
estamos hurgando en esta herida y será más difícil su curación.
Actitudes de humillación con nosotros mismos consistirían en ponernos ropas
que no nos favorecen y ensuciándonos, por ejemplo, o castigando el cuerpo con
exceso de comida y bebida.
Perpetuamos la herida cuando continuamos asumiendo responsabilidades de los
demás, privándonos de libertad y tiempo para nosotros.
La herida de la humillación va sanándose cuando comenzamos a
reconocer nuestras necesidades, por lo que habrá menor peso y más tiempo y
espacio disponible.
Dejamos de ponernos límites y de creer que somos personas molestas:
¿Cómo llegar a sanar la herida de la
traición?
Cuando permanecemos anclados en la herida de la traición nos seguimos
mintiendo, creyendo lo que es falso y no cumpliendo con los compromisos
adquiridos con nosotros mismos.
Continuaremos castigándonos al pretender hacer todo por nuestra
cuenta, porque no confiamos en los demás y por lo tanto somos
incapaces de delegar.
Moderar el modo en que vivimos nuestras emociones, atender nuestras
necesidades y no ceder en todo momento solo porque alguien haya querido variar
los planes, es un excelente punto de partida para la sanación de esta herida.
Dejamos de estar sujetos a los resultados y a que todo
suceda según lo planeado.
Liberarnos de ser el centro de atención, aún cuando conseguimos logros y no
necesitar del reconocimiento siempre, es un signo de que estamos avanzando para
liberarnos de la máscara del control.
¿Cómo se llega a la curación de la
herida de la injusticia?
Cada
vez que somos muy exigentes con nosotros mismos estamos alimentando la herida
de la injusticia. Respetar nuestros límites y
aprender a relajar las tensiones es un punto de partida para la
recuperación.
Lo que continuaría
sería el hecho de aprender a reconocer nuestras cualidades alejándonos de la
crítica. Ampliar la mirada y no solo ver los errores, sino también los aciertos y los logros.
Conectar con el placer
y el disfrute es esencial para las personas alejadas de una vida con capacidad
para fluir y dejarse llevar.
Alejarse del perfeccionismo para acercarse a la excelencia es sanador en sí
mismo. Ya no hay crítica ni frustración cuando se comete un error o cuando una
tarea no sale como se esperaba.
Mostrar la
sensibilidad y llorar delante de otros, no solo es sano, sino que es liberador.
Cuando se sufre de la herida de la injusticia, mostrarse vulnerable y abrirse a
los demás con honestidad, supone un antes y un después.
Sé que no es fácil mirarse a uno mismo, que se activan defensas, miedos y
resistencias que lo impiden. Puede que sea más sencillo cerrar los ojos al alma
para no ver sus heridas, porque duelen demasiado. Pero taparlas con
máscaras no las cura, solo las perpetúa.
Una vida de apertura a la consciencia, abriéndonos a ver, a sentir, a
identificar, a aceptar y con todo ello sanar, puede que no sea el camino más
corto, pero sí el que te llevará más lejos.
El autoconocimiento y el desarrollo personal, claves para una vida plena,
comienzan por la curación de las 5 heridas de la infancia, aquello que comenzó
a determinar y decidir por nosotros quiénes somos.
Recupera tu esencia, sé tú mismo, porque en ti y no fuera está todo tu
potencial y tu capacidad para vivirte más feliz o con mayor bienestar.
Tarea para realizar:
1)
Como transitaste estos temas y cual o cuales te dejaron con dolor emocional?
Fuente Web

Comentarios
Publicar un comentario